¿De qué vas?
Todo el mundo va de algo, o quiere ser un algo, o quiere reconocerse como un algo. Desde la adolescencia, el ser humano busca su propia identidad.
Uno puede ir de sabio (gente de la orden del Hoygan, gafapasta, enteradillo, Risto Mejide…), de filósofo moralista superior a los demás (los políticos, los tertulianos, los filósofos, yo mismo, algunos curas, algunos profes…) de malote contestatario banal (canis y malotes), de inconformista (hippy, skin, punki…), de tribu urbana asociada a estilo de música (metalero, rockero, hiphopero, indie, la mitad de lo antes mencionado…) etcétera.
La cuestión es, por un lado, sentirse integrado y arropado en un grupo del que se obtiene una asociación y una identidad y, por otro, expresar lo que pensamos y sentimos. Por eso se busca un grupo en el que las ideas sean afines. Allí uno puede ser uno mismo, expresarse y crecer como uno se ve a sí mismo.
Parece como necesario, si es que te importa cómo te vean los demás (a mucha gente no le importa) ser algo como parte de un algo más grande (un partido político, un club de fútbol) o actuar como ente independiente de los demás, erigiéndose como lo que es uno mismo por encima de los demás. Como Chuck Norris o Supermán. Spiderman dijo una vez: “yo trabajo solo”. La madre gorila de Tarzán (Disney), le dijo a Tarzán: “¿Por qué no buscas tu propio sonido?”
Por otro lado es necesario, si es que a uno le importa cómo se ve a sí mismo/a (a mucha gente sí le importa, aunque no lo sabe), ser alguien bueno en algo, o alguien con buenas cualidades, o alguien que entraña o hace buenas cosas. Sentirse importante, tener significancia. La importancia te la puede dar el ser el capitán del Barça o ser el responsable de cuidar a tu gato. La cuestión es que gracias a ti pasa algo bueno.
¿La crítica? La crítica solamente es expresar una opinión. Es algo que alguien dice sobre algo o sobre otro alguien (o ambas cosas) por alguna razón, que puede ser objetiva (se puede criticar un modelo de coche propenso a causar accidentes) o subjetiva (se puede criticar el comentario de alguien porque no compartimos esa opinión, o porque queremos imponer nuestros gustos, o porque ese alguien nos cae mal).
En cuanto a la reacción a la mala crítica, unos son más sensibles que otros a ella. Da igual que venga de fuera o de uno mismo, hay gente que merecería una buena paliza por parte de su raquítico y anémico superyó mientras que hay gente que ya ha recibido tantas del mismo que no se atreve a ser uno mismo.
El superyó debe regir y corregir cuando sea necesario. El superyó es esa conciencia interior que nos dice: “¿no estarás haciendo las cosas mal? hazlas bien” y “la has cagado” cuando cometemos un error. En función de lo fuerte que sea tu superyó puedes ser desde un cuidadoso retraído (la versión negativa de alguien serio y responsable) hasta un irresponsable (la versión negativa de alguien confiado).
En suma, cómo nos vemos y cómo nos ven determina nuestro valor. Uno puede tener una imagen muy negativa de sí mismo pero ser visto por los demás de forma muy diferente. Claro, depende de quién lo mire. Y uno y otro pueden equivocarse. Alguien puede ser famoso y ser visto muy bien por los demás pero pensar que en realidad uno es un fraude. O al revés, uno puede ser mal visto por los demás pero pensar que en realidad uno es bueno. En ambos casos, siempre puede equivocarse tanto el sujeto criticado positiva o negativamente como los que lo critican.
Así que, se equivoquen o no, que alguien valga más o menos depende de valoraciones subjetivas.
Pero en sí ¿es uno bueno o no?
Objetivamente, ¿valemos todos lo mismo?
¿Valemos todos 1 (por ser una persona)?
Conozco gente que tiene trabajos geniales, que es feliz con su pareja, que sabe un montón de un montón de cosas, que se espabila, que hace cosas que considero importantes. Me comparo con ellas y veo que yo no tengo eso. Siento que valen más que yo.
¿Valemos todos 1, o valgo yo 1 y esas personas 1,3 o 1,7 o 3,4?
Si no tengo trabajo ni pareja ni soy una persona importante, puedo en cambio verme muy bien si tengo una buena imagen de mí mismo, o si tengo razones para creer que valgo. Yo mismo, que no tengo nada de eso que he dicho antes, me veo sin embargo bien. ¿Por qué? Porque me he puesto a buscar trabajo como un loco, porque me veo guapo, buena persona y con un montón de cosas buenas por ofrecer (como este blog, chúpate esa Flanders*), y porque he hecho, hago y tengo pensado hacer cosas que sí considero importantes aunque objetivamente no lo sean tanto.
*1) yo ya me entiendo. Un “Flanders” sustituye aki al típico tío perfecto que hace que te sientas mal por no ser como él.
Comparémonos con algo que consideremos una forma de vida muy baja: ¿Somos superiores a una simple bacteria, superiores a un lagarto? ¿La respuesta es sí? It is a question. Por no saber, la bacteria no sabe ni que existe. El lagarto no puede expresar, el perro no sabe hablar, el mono no sabe escribir. ¿Eso nos hace superiores? Superiores sí, pero en la facultad de escribir o hablar, en todo caso. Por muy listos que seamos, un tigre sigue teniendo las de ganar al enfrentarse a un humano, una cucaracha sobrevive a una explosión nuclear y un cocodrilo sobrevive bien a varias semanas sin comer (tengo entendido). Pero en cambio, la raza humana como un todo ha mostrado su superioridad venciendo y controlando al resto de vida en la Tierra. Pero al mismo tiempo, sólo el ser humano ha sido capaz de construir campos de concentración y bombas atómicas, sólo el ser humano ha sido capaz de minorizar culturas y exterminar pueblos y especies, sólo el ser humano es un peligro para otros seres humanos. No sólo alguien es superior a otro alguien por saber más o hacer más o mejor, sino también por su bondad, su capacidad de hacer el bien y de proporcionar felicidad. No de raó, sinó de moral dotats, dijo el profe de filosofía (la frase estaba sacada de otro filósofo, probablemente Kant) ¿Los humanos somos superiores, o sólo superiores en algunas cosas?
¿Valemos todos 1?
Por esa regla, simplificando mucho, valemos incluso lo mismo que una bacteria. Quizá incluso menos, ya que los seres humanos pueden hacer más daño, aunque la bacteria sea patógena. Pero en sentido absoluto, y más viéndolo desde una perspectiva divina o cósmica, valemos lo mismo. Todos somos un ser vivo. ¿No estamos vivos todos por igual, no hacemos todos lo que podemos por igual con lo que nos ha dado la naturaleza?
Pero al mismo tiempo parece imposible pensar que una bacteria o un bicho merezca la misma atención que nosotros, que hemos sido capaces (que han sido capaces) de desarrollar un mundo con multitud de significantes y matices: la ciencia, la literatura, las matemáticas, las películas, el pensamiento, las relaciones afectivas, las máquinas, la tecnología, la música, Internet…) ¿quién vale más, los humanos o las bacterias, que ni siquiera saben que existen?
Parece imposible pensar que un cani que la arma en la calle, molesta a los demás y vive sólo para divertirse, sobrevivir y reproducirse sea igual que Eduard Punset, el gran prohombre. (Cabe destacar que no todos los canis son iguales, hay muchos que visten como tal pero que en realidad son gente majísima, trabajadora e/o inteligente). Hablo del estereotipo de cani desagradable llevado al extremo.
Así que, indudablemente, en una escala del 0 al 10, Punset sería algo como un 9,5 y los canis algo como un 0,5.
Y sin embargo, ¿podrían vivir los seres humanos si se extinguieran todas las bacterias del mundo? NO. Dependemos de ellas para muchas cosas.
¿Valemos todos 1 en relación con los demás?
Potser. (Puede ser). Si yo soy un maestro de la guitarra podré fardar ante alguien que no sepa ni tocarla, pero ese alguien quizá es un Nobel de Literatura y puede sentirse superior a alguien que comete faltas de ortografía, quien a su vez podría sentirse superior en don de gentes (por decir algo) al científico más brillante si este no soporta la idea de hablar en público. El cani del ejemplo anterior podría ser visto como una forma de vida más baja que un científico, pero seguramente el científico no sería capaz de sobrevivir mucho tiempo en los ambientes donde el cani se mueve normalmente.
Nos necesitamos todos unos a otros porque todos tenemos cualidades distintas que los demás pueden valorar mejor que nosotros mismos.
Pero no sólo somos algo bueno al compararnos con algo no tan bueno. Cuesta mucho, pero también hay que verse como algo bueno partiendo de que somos algo bueno y ya está.
No obstante, que los demás te digan lo bueno que eres ayuda mucho a sentirse mejor, a sentirse valorado positivamente, a sentirse bien. ¿Por qué (entre otras razones) buscamos pareja, familia y amigos? Porque necesitamos que nos valoren, necesitamos un Anti-Risto que nos diga nuestras cosas buenas, porque nosotros no siempre podemos verlas.
De hecho, hay una teoría (mía, y posiblemente también de alguien, pero de lo cual yo no sabía nada) que dice que la necesidad del sexo es, en una medida nada desdeñable, la necesidad de ver en la otra persona nuestra capacidad de satisfacerla.
Quizá el denominador común del sexo, la política, ganar cualquier concurso o la giliflautada más grande (cómo ser el mejor maestro Pokémon) sea el mismo: sentirse importante, sentirse valorado, sentir que uno vale.
Así que… cuando vean el comentario de un colgado (o colgada) en un foro o el blog de un insensato como yo, lo único que estarán viendo es el intento de alguien de que le valoren como persona y le acepten y disfruten como él (o ella) se reconoce ser.
Sean comprensivos e intenten disfrutar de lo que los demás tienen que ofrecer.